5 razones por las que este es el único bolso de trabajo que necesitas
«Un bolso de trabajo tiene que llevar el portátil, aguantar el trayecto y quedar bien en la oficina. Una bandolera TØTE cumple las tres».
La mayoría de las tote bags de trabajo no tienen sitio para un portátil, así que va suelto chocando con tus llaves y tu botella. La TØTE Bag tiene un compartimento propio para el portátil, con cierre, que lo mantiene plano y protegido. Así llevas el trabajo en el mismo bolso que todo lo demás.
En un bolso abierto, el cargador, la libreta, el boli y el móvil acaban amontonados en el fondo. Este tiene compartimentos y bolsillos separados, así que cada cosa tiene su sitio. Puedes sacar el portátil o el móvil en segundos, sin rebuscar.
Un bolso de trabajo tiene que aguantar en bici, en un tren lleno y en el último tramo a pie hasta la oficina. Llevado en bandolera, se queda pegado al cuerpo y no se te resbala del hombro cuando te mueves. Así llegas con todo en su sitio y las dos manos libres.
Un portátil más tus cosas del día pesan de verdad, y una correa fina en un hombro empieza a doler por la tarde. Llevada cruzada, la correa reparte ese peso por el cuerpo en lugar de cargarlo en un punto. Así puedes llevarlo todo el día, a la ida y a la vuelta, sin que lo pague tu hombro.
Muchos bolsos de trabajo parecen maletines de portátil: voluminosos, técnicos y fuera de lugar en cuanto sales de la oficina. La TØTE Bag está pensada justo para resolver eso. Así el mismo bolso sirve para el trayecto, la reunión y la cena de después: un bolso para todo el día.


